Jenny Jarocha

Tangas usadas, videos, fotos, fetichismo.

Sueño o realidad.

Entre la bruma del sueño un cálido aliento me roza. Apenas un suspiro capta mi oído, y mi cuerpo se gira aún inconsciente hacia él, como atraída por un imán. En el sueño, unos labios húmedos besan mi oreja, y me estremezco. Quiero despertarme y corresponder, pero mi cuerpo es más rápido que mi mente dormida. Todo resulta confuso, onírico. Sólo soy capaz de sentir, en el sentido amplio de la palabra. Caricias, besos, roces, estremecimiento y humedad. No, en realidad no quiero despertar si con eso averiguo que esto no es real. Las manos son mis ojos, con ellas descubro cada rincón de ese cuerpo que está pegado al mío, y mis labios degustan cada sabor suyo, paladeando algo mil veces conocido, y sin embargo, excitante como nunca.

Esto no puede ser un sueño. Siento algo que se desliza debajo de mi, suave, mojado y duro. Siento que la inconsciencia se desvanece y mis ojos se abren automáticamente. Ahí estás, mirándome, tan real como el latido de nuestros corazones al unísono. Me miras con deseo, mientras continúas con las caricias, mientras me comes. Noto que a cada embate, una oleada de sensaciones me invade: morbo, excitación, deseo, placer, plenitud, lujuria, y todos ellos liberados de cualquier pensamiento consciente que los guíe. Un auténtico buffet de sensaciones que campan a sus anchas por todo mi ser, que de repente se apiñan, se confunden entre ellas, hasta que se funden en un único y tremendo estallido que libera todo lo que llevo dentro con un gran suspiro agotado.

Te miro de nuevo, ya despejada y recuperando el aliento. Tu cabello está revuelto y me sonríes tiernamente. Te beso en los labios. Me encanta tu forma de despertarme.

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Dominic

Hoy bajé a la cocina y encontré a Dominic  y Luis. Dominic fruncía el ceño, no parecía que prestara atención a lo que decía Luis pero este seguía hablando sin parar. Me quedé parada en el último escalón contemplándolos. Juraría que nunca los había visto tan normales y disfruté esos momentos.

Desde donde estaba, no podían verme. Quería seguir observándolos un poco más. Me quedé en silencio y allí de pie vi por primera vez a Dominic sonreír. Pero no era aquella sonrisa enfermiza que usaba conmigo, ni siquiera la burlona que tenía con sus más allegados. Fue una sonrisa humana, de verdad, sin ningún trasfondo, una sonrisa de un hermano o de un amigo pero una sonrisa sin más.

Me quedé embobada mirándole y cuando reaccioné fui con ellos a la cocina donde Luis me recibió saltando de le barra y dándome un fuerte abrazo.

-Jenny… Coger contigo es… mi perdición… -Me decía al oído.

Me reí, Dominic daba un tragó a una copa de vino y se apoyaba en la mesa mirando la televisión anclada a la pared. Apenas me prestó atención cuando entré por la puerta. Me miró de arriba abajo sin más y siguió a lo suyo.

La noche pasó tranquila. Cenamos y después nos acostamos. De madrugada desperté de repente angustiada por una pesadilla.

-Estabas hablando en sueños.

Dominic estaba sentado en la butaca de enfrente. Su figura se dibujaba entre la sombras.

-Perdona… No, no recuerdo que soñaba ¿Te desperté?

-No importa…

Se levantó y fue hacía la cama.

-Cuando era pequeño tenía terror a la oscuridad.

Abrió el cajón de la mesita. Lo escuchaba pero apenas podía verlo.

-Me resultaba imposible dormir con las luces apagadas… Luego crecí y los terrores nocturnos fueron desapareciendo.

Me apoyó la palma de la mano en el pecho y la fue empujando con delicadeza hacía atrás hasta recostarme.

-Me pasaba la noche en vela y en el colegio… me dormía. Lo único que me despertaba era verte a ti….

Me tomó del brazo y me sujeto a la cabecera con una especie de cuerda. No podía ver que era pero apretaba horrores. Luego dio la vuelta a la cama muy despacio y me sujetó el otro brazo.

-Dominic ¿Qué haces?

Se puso sobre mi y la rasgó de un tirón mi camiseta.

-Entrabas por la puerta del colegio con aquella frescura, aquella osadía…

Me sobaba el pecho mientras me olía. Bajo las manos y arranco los diminutos calzoncitos de algodón que llevaba.

-Me preguntaba… ¿Qué llevara puesto debajo de la ropa hoy?

Paso los dedos por mi puchita con delicadeza.

-¿Qué la excitará?

Los metió despacio, no pude evitar arquearme. Se acercó a mi cara y sonrió.

-¿Te aprietan la muñecas?-Me  dijo con dulzura.

-Si… me hacen daño…

-Una pena…

Lo tenía encima de mi. Notaba el bulto de su entrepierna rozándome la panochita y su peso oprimiéndome el pecho.

-Me haces daño…

Me sujetó por el pelo y levantó mi cabeza hacía él.

-Ya lo se…

Levantándome la pelvis apuntó su verga a la entrada de mi culo.

-Dominic por favor… Ahora no… Me haces daño…

Me dio un bofetón y apoyó su dedo índice en mis labios.

-Shh…

Empujo despacio, abriéndome el  culo poco a poco. El dolor era intenso. Notaba como su verga se adentraba a la fuerza. Intenté apartarme pero lo tenía encima y apenas podía moverme.

-Luego me di cuenta que a la chica popular le gusta que la traten como a una zorra. Qué se la monten como una zorra… Y me dije… Vaya… Eso… si puedo hacerlo…

Empezó a bombearme. Las cuerdas me cortaban la circulación y rasgaban mi piel en cada empujón.

-Dios mío…

Dominic me penetraba sin compasión moviéndose como un loco.

¿Cómo cambian las cosas eh putita?

-Lo siento…

Dominic se rió y dio una fuerte envestida. Metió la lengua en mi boca y me beso con pasión. Tenía totalmente metida la verga en su culo.

Me metió los dedos en la boca, bajo la mano y me penetró con ellos por delante. Me fue imposible no gemir.

-Estás empapada…Eres…una caliente…

-No… pares…por favor…

Se apartó de mi. Yo solo me retorcía, lo buscaban, tiraba de las cuerdas.

-No me dejes así…por favor…Dominic…

Se incorporó y pasó la mano por mi cara, me apartó el pelo y delicadamente me beso en la frente.

-Buenas noches princesa- Susurró.

Se levantó de la cama y se dirigió a la puerta. Yo no entendía nada, estaba a sumamente caliente, necesitaba que siguiera cogiéndome, no podía dejarme así.

-No me hagas esto…

Dominic abrió la puerta giró la cabeza y la sonrió.

-Descansa- Dijo con calma y cerró la puerta tras de sí

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Espectáculo para dos.

A medio día bajo al restaurante de enfrente a comer. Dos de sus mejores amigas la esperaban como todos los viernes para luego volver juntas a casa. Aquel viernes Dominic pasaría a recogerme al restaurante por lo que otra vez los nervios afloraron en mí, quizá porque sabía que Dominic me podía poner en una situación embarazosa.

Le había dicho que no interferiría en mi vida cotidiana, que respetaría cada una de las personas que formaban parte de mi vida. Pero yo sabía que aquel hombre era capaz de provocar en mí reacciones que por sí solas podrían meterme en un apuro con tan sólo su presencia.

Sentada en el restaurante, era interrogada con humor sobre donde había pasado los días y con quien estaba que no lo conocían. Yo sonreía nerviosa porque sabía que en cualquier momento Dominic entraría por la puerta.

-¡Dios mío!-Dijo una de ellas- ¿No me digas que es aquel que viene por ahí?

Ni siquiera tuve que voltear para comprobarlo. Sus pasos sonaron en la tarima del local y supe que era él.

-Carai Jenny… Esta tremendo…

Dominic se acercó a la barra y tras pedir algo se sentó con una sonrisa irónica a mi lado.

-Qué bien acompañada estas princesa- Susurró besándome en la mejilla.

-Son… son Ana y Lidia. Este es Dominic…

El corazón me latía a cien por hora y el calor comenzó a subirme por la mejilla lentamente.

-Encantado… ¿Así que son amiguitas?- Se metió casi lanzando en el aire un cacahuete y se reclinó con humor hacia atrás.

-¿Jenny no te hablo de nosotras? Increíble….

-”Jenny” ¿Cómo no me dijiste que tienes unas amigas tan guapas?

-Bueno… no, no recuerdo por qué pero en fin, no tiene importancia.

-Es que últimamente “Jenny” ha tenido muchas cosas metidas en… la cabeza…

Pasaron los minutos lentos. Dominic con su papel de hombre maravilloso envolvía a sus amigas en una espiral hipnotizadora. Yo me mantenía en un segundo plano intentando disimular los nervios. Asentía con la cabeza con una sonrisa fingida mientras mis amigas sutilmente lo interrogaban.

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Encuentro en el mar.

El mar estaba más tranquilo, hermoso dúo de atardecer y agua tenia ante mis ojos. Los cerré, y me dejé llevar por el agradable momento. Una sensación más deliciosa me hizo abrirlos.

Ahí estaba, con su boca en la mía. Sentí sus labios juguetear con los míos, no hice nada. Su insistente besar me hacia vibrar, luego enloquecí excitada, cuando su lengua tocaba la mía y sus manos inquietas me exploraban. Mi cuerpo respondía de manera húmeda cuando sus manos sin el menor recato se adentraron en mi pubis por debajo de mi bikini. No había manera de parar aquello.

No sé cómo ni en qué momento me vi dentro de la pequeña habitación de la casa de mi amiga, que había salido unas horas a la ciudad más cercana. La excitación de ambos, solo podía detenerla…nuestro encuentro. Deseaba tocarlo, sentirlo, besarlo con locura, no importaba nada.

Sentados en la cama sus besos eran interminables, enloquecí al sentir de nuevo su lengua jugueteando con la mía. Sus manos, ooooh!!! Benditas manos no dejaban de buscar, no dejaban de excitar. Continue Reading…

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Preparando el bikini para este verano.

Se acercaba el verano y como me encanta tomar sol, necesito un nuevo traje de baño. Por desgracia es muy complicado encontrar un bikini que me quede como me gusta.

Uno de tantos días al estar buscando salí con un amiguito y nos encontramos un letrero que decía, se fabricaban a medida trajes de baño y bikinis.

Agarré a mi amigo de la mano y entramos hasta el fondo del local. El dependiente, que resultó ser el dueño, era un hombre de aspecto atlético y más bien alto, nos atendió con suma educación y amabilidad.

Acabo de ver su letrero sobre los bikinis a medida. Nunca había estado en alguna tienda donde ofrecieran un servicio así.

Efectivamente señorita, somos los únicos en la ciudad que ofrecemos la fabricación a medida de trajes de baño y bikinis.

Jenny en el probador

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Dominando

Hola de nuevo:

Hace algunos meses que uno de los chicos con los que tengo relaciones me pide que le platique cómo son mis experiencia con otros hombres, todo inició como un juego inocente, ya saben el clásico, que tal es fulano o cómo la tiene él, etc. Poco a poco las preguntas se fueron haciendo más específicas las preguntas y se fueron convirtiendo más en descripciones que en respuestas, hasta el punto en el cual ahora prácticamente le relato mis encuentros y eso le encanta, puedo notar cómo se prende al escucharme contar cada detalle.

Hace unos días me pidió estar presente mientras tengo relaciones con alguien más, no supe si era por la calentura del momento o hablaba en serio así que se lo pregunté abiertamente.

* Es en serio eso de verme con alguien más?
* Si, claro que es en serio, me encantaría.
* Pero … solo ver o participar.
* Pues, ambas cosas me encantarían, pero para empezar podría solo ver.

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Jenny exhibicionista en un probador.

Este es un relato que me encontré y me encantó, encaja perfecto con mi tanguita roja del amor en año nuevo, así que después de hacerle algunas modificaciones lo adapté a mi fantasía. Me parece que es uno de esos relatos eróticos que te estimulan, ya sea que te guste mirar o mostrar, espero les guste y me dejen sus comentarios.

Las historias más interesantes suelen ocurrir de manera espontánea, cuando no se planea nada y surge la situación morbosa cuando menos te lo esperas. Lo inesperado resulta muy gratificante, ya que uno no tiene ninguna expectativa que le pueda defraudar, eso me ocurrió estas pasadas fiestas navideñas.

Al inicio del mes de diciembre, aprovechando que mi chico y yo estábamos de vacaciones, decidimos ir de compras los primeros días del mes para evitar las aglomeraciones que se forman según se va acercando el día de Reyes. Como he comentado al inicio no teníamos ninguna intención más allá de las compras, y por tanto, yo no me había vestido de manera provocativa como muchas veces hago para satisfacer mi espíritu exhibicionista. Llevaba una falda, unos diez centímetros por encima de las rodillas, con medias y botas sin tacón, ya que me quería sentir cómoda por si debíamos caminar por largo rato.

Entramos en una tienda que hay ropa de hombre y de mujer, y nos separamos para ir viendo cada uno las prendas que nos gustaban. A esa hora tan solo había dos o tres clientes y los dependientes se dedicaban a terminar de colocar la ropa en su sitio. Cuando pasó un rato nos volvimos a encontrar:

¿Has visto algo que te gusta? Me preguntó mi novio. Continue Reading…

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Relato de Fetichismo

Hoy quiero compartir con ustedes algo que me mandó un amigo por mail, relacionado con las travesuras que últimamente estoy haciendo con mis tanguitas usadas. Espero que les guste y me dejen algún comentario. Tambien puedes tener una de mis tanguitas usadas por Mercado Libre.

En mi casa vivimos mis padres, mi abuelo, mi hermano y yo, pero desde el año pasado una prima se empezó a quedar con nosotros porque tenia que estudiar en la universidad en la noche y le queda mucho más cerca mi casa que la de ella. Vivo en Caracas y ella vive en Charallave en el estado Miranda y ella trabaja y estudia aquí mismo en la capital.

Nuestra casa es grande y tenemos una habitación desocupada, esa generalmente la utilizan las visitas o cuando algún miembro de la casa esta de malas y en ese momento mi prima Ariana la estaba utilizando.

Cuando ya tenía varios meses viviendo con nosotros todo era normal, hasta que un día fui a su habitación buscando un juego de ajedrez que tenía guardado desde hacia tiempo en esa habitación y sin querer vi la ropa sucia de Ariana en el cesto.

Sin poder contenerme cerré la puerta sin hacer ruido porque mi mamá estaba en la casa y no quería que me pillara en semejante situación, la cosa es que luego de cerrar la puerta me fui al cesto y busque hasta que di con una tanguita pequeñita de mi prima, solo tenerla en mis manos hacia que mi corazón latiera fuertemente.

Luego la acerque a mi nariz y aspire todo el olor del hilito, lo puse en la cama y saque otro hilo, este tenia manchas un poco amarillentas pero olían a perfume, yo me pregunte ¿esta loca se pone perfume en la vagina? Quien sabe, la cosa es que el olor a perfume me quita todo tipo de sensaciones así que seguí buscando y conseguí un cachetero, wuau, lo pegue contra mi cara la parte que va en contacto con la vagina y este si tenia un fuerte olor a orina, en ese momento mi pene empezaba a levantarse y yo sentía cosquillitas en mi estomago.

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